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  • Antófila

El Hilo Conductor

¿Pensaron alguna vez en la posibilidad de que haya una conexión entre los miles de eventos de sus vidas, una continuidad que de alguna manera garantice que son parte de un entramado más grande y significativo? A nosotros nos gusta pensar que sí. Nos gusta confiar en que, de alguna manera, existe un hilo que nos une a todo lo que contribuye a que nuestra misión se cumpla; un hilo que nos ata a personas y hechos de otros tiempos, dando sentido a lo que parecía no tenerlo. Los invitamos a continuar leyendo, porque si llegaron hasta acá, tal vez estemos unidos en el mismo entramado.


Si tomamos el ovillo desde la punta, Antófila nació con un objetivo que va más allá de una propuesta concreta acerca de la reducción en el consumo de plásticos de un solo uso. Antófila tuvo desde sus inicios una visión acerca de lo que la sustentabilidad significa: honrar a la tierra y los productos que nos brinda, reconocer a los verdaderos conocedores de cada materia prima y respetar los ciclos que permiten que nuestro impacto sobre el medio ambiente sea el menor posible. Cada pack de envoltorios que llega a sus hogares es el resultado de trabajo manual, consciente y trazable. Y cada pack viene sellado con un hilo, ¡el hilo!



El hilo que envuelve el pack de wraps que ustedes reciben, es parte de un sueño argentino que nació en 1939. En ese año, una familia de inmigrantes italianos funda la firma Lonalino (palabra que aún hoy designa a un tipo especial de tejido) y comienza a experimentar con fibras de lino partiendo desde la siembra del cereal. La falta de maquinaria específica y los avatares históricos hicieron fracasar el proyecto original y debieron importar las fibras de lino desde la India, pero la idea de desarrollar hilos y géneros a partir de fibras naturales y trabajo local, se mantuvieron intactos.


En 1945, Lonalino se instala en la localidad de Villa Diehl/Villa Maipú, con un mega emprendimiento que incluía la fábrica, un comedor, un barrio para los operarios (llegó a tener 600) y un sector de oficinas, en total 10 manzanas que prometían el surgimiento de toda una urbanización en su entorno. No hace falta entrar en escabrosos detalles de la historia argentina para saber que un proyecto de tal envergadura no era fácil de sostener y finalmente, en 1984 cierra sus puertas.



Arriba: Foto de la inauguración de la fábrica Lonalino, 21 de septiembre de 1945

Abajo: Primer equipo de fútbol de Lonalino integrado por empleados.


¿Qué tiene que ver Lonalino, el lino y Villa Diehl con nosotros? Cuando diseñamos el empaque de Antófila, pensamos en las características que debía tener, pero nos mantuvimos abiertos a lo que distintos proveedores pudieran ofrecer. Desarrollar un empaque libre de plásticos, producido localmente y parte de una cadena de comercio justo parecían demasiados requerimientos… si no fuera por el hilo que nos une en este entramado.


No podría ser más poético aunque fuera una historia inventada: el hilo que hoy cierra sus wraps, el que ata ese trocito de papel plantable y que les anuncia que tienen en sus manos un producto sustentable, es exactamente el mismo que Lonalino produjo antes de cerrar. Así es. Las últimas bovinas, vendidas en lote a otras empresas textiles fueron conservadas esperando que algún día pudieran formar parte de un sueño como el de Lonalino.





Por todo esto, nos gusta confiar en que hay un hilo conductor del que podemos tirar un poquito cuando perdemos el rumbo, del que podemos amarrarnos con confianza para dar un salto al vacío y con el que podemos hacer un moñito para decorar un sueño concretado.//



Agradecemos la colaboración de @lauherrlein

Referencia: "Breve y desconocida historia de Villa Maipú" (2001) / autor Baric, Juan.

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